El 29 de junio es día festivo en Bogotá, por eso el lunes se sintió como un segundo domingo, jornada ideal para cerrar el Festival Malpensante 2009. El clima fue más benévolo que nunca, hasta engañando con un amago de calor alrededor del mediodía. Antes, a las 10:30 de la mañana, nuestro amigo Vasco Szinetar encantó a quienes asistieron a su charla, bautizada por los organizadores como "Retratando". Vasco tuvo una fuerte presencia en el festival ya que exhibió una selección de sus retratos de escritores y en su intervención de hora y media dejó varias frases en la memoria de las personas, igual que ocurrió con el vallenatero Adolfo Pacheco, que tuvo oídos cautivos en un país inevitablemente unido al género de Valledupar.
Para los menos musicales otro auditorio ofrecía la opción de escuchar a Ibsen Martínez argumentando las muchas maldiciones que devienen del petróleo, un tema grueso que nunca está de más para reinterpretar la realidad venezolana. Nuestro país fue tema de conversación recurrente en Bogotá, siempre estableciendo puentes entre Uribe y Chávez, siempre preguntando hasta cuándo se puede extender la situación.
Nombres que ya participaron a lo largo de estos días coincidieron en el cierre, como fue el caso de Martín Caparrós hablando de su rol como novelista y cuánto se diferencia ese papel del de cronista de realidades. Alan Pauls, Alberto Ruy-Sánchez y Juan Gabriel Vásquez examinaron el papel de la literatura en la política y viceversa, pero a las 4:15 de la tarde a más de un periodista se la habrá derrumbado un poco el mundo. Es lo que pasa con todos los que desoyen la marcha constante de la tecnología y cómo inevitablemente seguirá cambiando nuestra vida, un tema que el francés Jean-François Fogel domina como muy pocos. Alguien del público, quizás motivado por la situación iraní, le preguntó por el fenómeno Twitter y la aparente dificultad para estrechar las vías de la información desde el poder, pero Fogel dejó en el aire una maravillosa reflexión: "Estamos en una realidad donde el flujo parece tener cada vez más protagonismo, donde todos están interesados en tener mucha información, inmediata, casi sin pensarla, pero a cambio estamos olvidando el contenido de lo que se está está diciendo."
Con el frío nocturno bogotano el festival entendió que había llegado el momento de terminar, descansar un poco y en un par de meses plantearse el devenir de este gran proyecto. Cuando una revista logra posicionar una marca y cargarla de sentido y credibilidad para convertir su nombre en el mayor activo de un evento así algo extraordinario está pasando y desde aquí sólo podemos felicitarlos, pero también tomamos nota. Las impresiones son muy poderosas: Un grupo que lleva ocho meses trabajando con dedicación espartana en esto, la empresa privada unida masivamente, creyendo en la cultura, una concepción interesantísima que puede reunir política y petróleo en un mismo escenario y, ante todo, una ciudad que lleva años olvidando sus miserias con base en el trabajo y el compromiso consigo misma. Estos días nos dejan malos pensamientos, claro, pero ante todo el gran ejemplo de que las buenas ideas son las que civilizan a los habitantes de una ciudad, un estado, un país.
mv
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