TEMA DE PORTADA
// Equipo El Librero
Las imprentas se aprovechan de las ondas
De la radio y la TV, al libro
Se extienden en Venezuela las buenas experiencias en el mundo editorial de figuras que son conocidas por su trabajo en otros ámbitos. Varias de las personalidades más conocidas de los medios masivos triunfan ahora, también, en las librerías
Parece ser el paso siguiente para quienes llevan una carrera larga y sólida en los medios radioeléctricos. Volver tangibles las palabras que se lleva el viento. Trascender del consumo efímero y cotidiano de los sonidos de la radio y la televisión, al volumen impreso que se atesora o se regala. El prestigio del libro como objeto induce a unos cuantos comunicadores exitosos a probar suerte en ese terreno, si es que no vienen ya de la palabra impresa.
De un tiempo a esta parte, ha crecido la iniciativa, y ahora, en las librerías locales, abundan en las vitrinas y las mesas de novedades los rostros y nombres de quienes son conocidos por el gran público, pero en otros formatos más calientes y rápidos que el papel.
César Miguel Rondón acaba de publicar –como lo muestra nuestra entrevista en la sección Autores de este mismo número de El Librero - un volumen con sus entrevistas a tres voces del programa “Ellos que se conocen tanto”; Valentina Quintero es una de las autoras de más venta en Venezuela con sus guías turísticas, que nacieron después de su programa de televisión, a su vez consecuencia del éxito de su sección en la prensa dominical; Elizabeth Fuentes y Floralicia Anzola sacaron su Guía de las frívolas , un completo compendio de recomendaciones de consumo en varios ámbitos que recoge el espíritu del programa radial que mantienen ambas; Iván Loscher ha rescatado sus entrevistas en dos libros para Debate.
Y estos son algunos ejemplos, nada más, pero que son prueba de los esfuerzos que deben hacer algunos comunicadores para ampliar su alcance personal en un mercado tan pequeño como el venezolano o para decir, en un libro, lo que no tienen tiempo u ocasión de decir ante un micrófono.
No es una tendencia que se haya inventado en Venezuela, claro está. No olvidemos cómo en Estados Unidos Martha Stewart y Oprah Winfrey han construido verdaderos emporios impresos, con revistas masivas y unos cuantos libros, gracias a su presencia televisiva.
La galería de los famosos de la pantalla que publican libros es muy amplia. Giorgio Faletti es un comediante italiano que se puso a escribir thrillers . El catalán Andreu Buenafuente, suerte de Jay Leno de la Televisión Española, publica sus humoradas en uno de los libros más vendidos en su país. Otro humorista, el estadounidense Al Franken, comenzó como actor y guionista en el programa de NBC Saturday Night Live y luego hizo carrera como columnista y satirista político de peso, como es aquí Laureano Márquez, humorista de escenario, articulista de prensa y autor de best sellers como El código bochinche .
Hay toda suerte de casos, incluso aquellos en los que lo que vende el libro es la mera fama de quien lo firma. A veces, no es más que una mera operación comercial. A veces, es una legítima necesidad de escribir que puede dar buenos resultados en cuanto al buen lector se refiere. Uno interesante es el de Boris Izaguirre: acumuló oficio como cronista en Venezuela, se hizo estrella de la televisión en España, y allá aprovechó su celebridad para escribir novelas de mayor aliento, como Villa Diamante (Planeta) que casi ganó el premio mejor dotado de la lengua.
Ediciones B a toda vela
La oficina venezolana del sello Ediciones B ha advertido la riqueza del filón editorial que hay en las figuras de las ondas hertzianas. Varios de los títulos que lideran las ventas gracias a la ecuación medios/libros han corrido bajo su responsabilidad.
Mónica Montañez ha hecho ese cambio de registro varias veces. De periodista de la fuente cultural, que hizo un trabajo destacado en El Diario de Caracas en los años noventa, pasó a la escritura para televisión, donde emergió como una exitosa libretista y colaboradora de César Miguel Rondón, y de ahí pasó a la dramaturgia. Su monólogo El aplauso va por dentro –una de las cinco piezas teatrales de su autoría- ha sido representado cientos de veces por Mimí Lazo, tanto en Venezuela como en unos cuantos países más. Así que su incursión en la narrativa no debía sorprender a nadie.
En el libro de cuentos Veintitantos amores y pico expone su estilo ya reconocible: muy oral, muy fluido, relatos cortos y con los pies bien puestos en la realidad de la mujer venezolana, una suerte de diálogo con y acerca y de la femineidad que ya se ve en su monólogo, y que aprovecha el oído para lo coloquial que tienen los libretistas de televisión, así como el sentido del ritmo. Cuatro ediciones tiene este volumen en Ediciones B, y ahora el mismo sello la novela Desconocidos , en la que lleva un poco más allá la ambición narrativa pero dentro del rango temático que le interesa (y que de ella esperan sus no pocos lectores), aunque con un tono esta vez más oscuro: el título del libro alude a las sorpresas, a veces desagradables, que puede darle a uno la gente que se considera más cercana y confiable.
María Elena Lavaud es una de las tres periodistas que protagoniza diariamente el programa informativo y de tendencias Tres para las nueve en el canal de noticias Globovisión, donde también estuvo al frente del programa de opinión Grado 33 durante trece años. Fue jefe de Relaciones con la Prensa en RCTV, redactora y coordinadora del área audiovisual del Grupo Editorial Producto y corresponsal de Televisa. Días de rojo , (Ediciones B, 2009) es su primera novela y el proyecto editorial con el que se estrena como autora.
La apuesta de Lavaud pasa por el retrato de la realidad venezolana por la vía de la alegoría. Los personajes son periodistas, militares y políticos, mientras que los medios de comunicación y las calles son los escenarios que predominan en toda la historia. Periodismo combatiente enfrentado al peligro y una difusa historia de amor como hilo argumental, proyectan al mismo tiempo tensión y desencanto; sugieren a ratos conmovedoras escenas cargadas de idealismo y se contraponen casi de inmediato con duras retrospecciones que retrotraen capítulos históricos y políticos que marcan el ritmo de la narración y de la historia.
Los nombres de sitios y personajes, producto de la ficción, asemejan la realidad de Venezuela y trazan un mapa de lugares reconocidos y secretos por conocer. La nación, Agua Grande, está gobernada por militares y amanece continuamente convulsionada por fallidos intentos de golpe y personajes mesiánicos que irrumpen para cambiar los destinos del país. Para ella, este es un libro con el que pretende honrar a las generaciones jóvenes que no vivieron muchos de los hechos narrados en sus páginas, y, al mismo tiempo, a quienes formaron parte de los hechos ocurridos en Venezuela entre los años ochenta y noventa. “Le escribo a la generación protagonista de estos eventos y que hoy no los recuerda o lo vive con dolor, a quienes no advirtieron el peligro tan grande que se aproximaba y que para muchos de nosotros era hasta tangible. Le escribo también a la gente que está lejos y a la que cree que el autoritarismo y la segregación son asuntos del pasado”.
Luis Chataing eligió, por el contrario, un tono muy distinto, el del humor. El locutor y animador de televisión esperó bastante para publicar su primer libro, Así lo veo , con Ediciones B, y cuando salió en 2008 el éxito fue el suficiente para editar, el año pasado, una segunda entrega. Ambos libros tienen un formato que intenta reproducir, sobre el papel, el trabajo cotidiano de su autor en la radio juvenil venezolana: ejercer un comentario humorístico permanente de la actualidad local e internacional. Chataing hace chistes de la política exterior del régimen chavista, de la crisis económica y de la oposición; la política es su tema principal. El libro está ilustrado con profusión, aunque sólo en azul y en blanco y negro, y es de lectura rápida, con textos siempre cortos.
La diseñadora, locutora y DJ Titina Penzini tomó una decisión similar al editar una guía de estilo, 100% chic: cómo vestir bien y lograr un éxito seguro . Presentado por Carolina Herrera, su libro está ilustrado por ella y es absolutamente práctico, lleno de tips e ilustraciones. Hay algunas anécdotas un poco más largas, así como testimonios de diseñadores o pequeñas semblanzas, pero en general son consejos, desde cómo elegir la ropa anterior o los accesorios hasta el comportamiento en una cena o un coctel. Al final, una lista de las películas que una mujer chic debe ver, los diez libros que debe leer (Doña Bárbara en primer lugar) y los diez discos que más copias han vendido en la historia.
Los aciertos de Santillana
Por su parte, el Grupo Santillana aprovecha la experiencia acumulada en estas estrategias por sus distintas sedes en el ámbito hispanohablante. Proyectos que han sido muy venturosos en México o Chile han tenido versiones venezolanas a las que también les ha ido de lo mejor en las ventas, para la escala nacional. Santillana echó mano de su sello de no ficción, Aguilar, para una línea de trabajo que ha sabido mercadear y difundir con ímpetu. El formato que se aplicó en México para un libro firmado por un animador televisivo se hizo aquí con Érika de la Vega, quien entregó un libro para muchachas adolescentes en el que la conductora de Latin American Idol les da consejos sobre relaciones personales, sexualidad, estudios y estilo. Se llama Ké pasa , tiene un diseño especialmente pensado para niñas entre doce y dieciocho años y fue lanzado con éxito en 2008.
Esto ocurrió luego de la serie de libros económicos de pequeño formato Llámalo amor si quieres , bastante diversa en sus autores pero que se valió en gran parte del brillo de los medios audiovisuales. Primero porque su director y vocero fue Leonardo Padrón, el celebrado autor televisivo, poeta y cronista, pero también porque en la serie publicaron también Laureano Márquez y Elizabeth Fuentes. Padrón puede dar fe como nadie de que es posible el éxito editorial en Venezuela, dentro de ciertas condiciones: ya se han vendido, por decenas de miles de ejemplares, tres distintas entregas de Los imposibles , el libro de entrevistas que documenta su programa de radio. Una cuarta edición, con veinticinco entrevistas más, viene en camino. Los imposibles es justamente la celebración de cómo el libro puede ser el lugar para la exhibición más lenta y detallada, y su atención por parte del público, de la gente famosa: Padrón consigue en esas entrevistas en frecuencia modulada una intimidad y una franqueza que luego sobreviven, y perviven, en el papel. De ese modo, un hombre muy conocido y apreciado por el gran público consigue hacer hablar de sí mismos y de muchas cosas a gente como Miguel Bosé, Gilberto Correa, Olga Tañón o Rosario Flores.
Lo que sí es muy notable de esta bibliografía es que ninguno de los títulos es producto del exhibicionismo, ninguno tiene una intención sensacionalista o provocadora, ninguno es un libelo para perjudicar a otros o alimentar la fama a punta de escándalos. Son libros que pretende, en su mayoría, ser útiles, puesto que muchos de ellos son guías; o entretener, en los casos de los volúmenes de humor; o expresar contenidos que sus autores no suelen tener ocasión de decir en sus tribunas habituales, como en las novelas de Montañez y Lavaud; o funcionar como lugares de encuentro, de conversación, como en los muy vendidos volúmenes de entrevistas de Padrón y Rondón.
También se ve un patrón en que todos estos autores tienen fuerte experiencia como comunicadores, mientras que no es nada común que los músicos venezolanos, o los deportistas, o los empresarios o los políticos escriban libros, para mencionar otros oficios con mucha exposición pública. Ricardo Montaner acaba de publicar un testimonio con el Grupo Nelson, Lo que no digo cantando, pero muy pocas estrellas como él han tomado esa decisión. Todo lo cual sugiere algunas preguntas. ¿No considera el mundo del deporte o de la música que hay lectores entre sus audiencias? ¿No creen los políticos venezolanos que deben publicar algo más que denuncias o informes elogiosos de sus propias gestiones, sino testimonios de mayor alcance o trabajos de investigación que tengan que ver con algo más que su propia lucha por el poder, como hizo el líder de la oposición canadiense, Michael Ignatieff, con su biografía de Isaiah Berlin, o el propio Papa Benedicto XVI, un teólogo de alto nivel? Una vez más, surge la interrogante de si lo que faltan son lectores, o más bien autores y editores. Al menos, en la televisión y en la radio hay unos cuantos que han decidido hacer justicia por su propia mano.
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