Sosa Azpúrua, Juan Carlos |
- Narrando la herida abierta entre el poder y la libertad
Marcel Ventura
De algún modo todas las primeras veces dejan cicatrices, más o menos visibles, de guerra, de vergüenza, de dolor, satisfacción. Juan Carlos Sosa Azpúrua no es un primerizo en asuntos de Estado, petróleo y poder, temas que ha desarrollado desde hace años en diversos medios y a través de su propia revista, Petróleo YV. Sin embargo su pluma no era conocida en la narrativa hasta la reciente publicación de Cicatriz (Planeta), una novela para hablar del presente venezolano tras la cortina de la ficción, pero en última instancia la voz de Sosa Azpúrua narrando el poder.
- El tema del sexo es recurrente en la novela, ¿son estrechos los vínculos entre la sexualidad y el poder?
- Aunque hace muchos años que Freud dejó de interesarme, pienso que dicho “artista” acertó cuando afirmó que el sexo es un elemento de importancia mayúscula en lo que somos como especie. El instinto sexual nos proporciona vitalidad, por lo que el sexo es algo muy codiciado, nos hace sentir vivos y puede ser adictivo. El sexo nos seduce y nos hace seductores. Gracias al sexo recibimos y damos placer, y gracias al sexo facilitamos la supervivencia de nuestra especie. El poder sexual es capaz de hacer de quien lo detenta una persona muy poderosa. El seductor tiene gran parte del camino recorrido, las cosas se le facilitan, la vida tiene más color y sabor, y consigue más fácilmente cualquier cosa que se proponga tener; alguien muy sexy generalmente consigue lo que quiere, porque el poder sexual que proyecta simplemente embruja a los terceros. El poder y el sexo se dan la mano y son hermanos. Por eso el poder político, económico, social; cualquier tipo de poder, regala magnetismo sexual a quien lo detenta.
- ¿Crees que lo que dices en este libro podría ser descrito más efectivamente a través de un ensayo, por ejemplo?
- Dejo para el género de ensayo aquellos temas donde deseo que predomine el análisis por encima de la fantasía del acto creador. El género literario es el universo de los sueños, la imaginación, el mundo de la fantasía. Una novela es un acto de creación pura. Un ensayo es el análisis de la realidad concreta, el análisis puede ser muy creativo pero siempre es sobre temas concretos, apelando más al intelecto que al alma. La novela te permite analizar la realidad, pero dentro de un cohete disparado al universo de lo posible y lo imposible, te hace viable contar cosas reales vestidas de fantasía, por lo que el efecto es más seductor y amplio; eventualmente, si deseas transmitir un mensaje, éste puede llegar a través del género literario de manera más amplia y divertida, y por tanto efectiva.
- En la literatura sobran autores y obras que hablan de personas ordinarias sometidas a tensiones extraordinarias, merced al poder. ¿Qué crees que aportaste en tu novela a la hora de narrar el poder?
- En la vida todo está creado, lo que cambia es la realidad individual de cada quien, que viene dada por las experiencias particulares y la forma como percibimos las cosas que vemos y que nos pasan. El acto creador consiste en mezclar los colores y las formas mentales y espirituales, haciendo uso del universo íntimo, y al hacerlo, si se hace con honestidad, lo que sale siempre será diferente a cualquier cosa que haya hecho otra persona. Cicatriz es mi creación, y todo lo que contiene es producto de mi alma. El que lea Cicatriz tendrá la oportunidad de acercarse a la manera singular como un escritor llamado Juan Carlos Sosa Azpúrua entiende y expone esos temas universales que mencionas en tu pregunta. En mi novela, el lenguaje y los escenarios mezclan lo vulgar con lo elevado, la acción y el ritmo más crudo y dinámico con filosofía y poesía. Creo que el aporte está en esa mezcla singular. Al final el tema del poder en Cicatriz es un asunto muy humano, asociado con la libertad que anhela nuestro espíritu.
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